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La muerte del hno. Toussaint Zoumaldé

La mañana del 20 de marzo fuimos sorprendidos por una terrible noticia: el hno. Toussaint fue asesinado mientras regresaba a su convento de Baibokoum, Chad.

Era alto fr. Toussaint, una palmera de la exterminada selva de su país, la República Centroafricana. Así que ante la noticia me pareció sentir en el corazón el golpe y el ruido de las ramas rotas del gran árbol derribado sin ningún propósito.

Pere Toussaint Zoumald map Era joven, fr. Toussaint Zoumaldé, 47 años cumplidos el 2 de noviembre, hermano capuchino desde 1994, sacerdote desde 2002. Era culto nuestro hermano, había estudiado Teología dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, por años ejercitó el ministerio de confesor en el Etude Saint Laurent de Bouar, por donde pasó toda la joven Custodia general del Chad-R.C.A. También fue Prefecto de estudios (2008-2016). Desde 2011 a 2016 su ministerio dentro del Munus Docendi se fue dilatando su mundo africano. Desde Radio Siriri – Pace, su cálida voz exhortaba, formaba, promovía la dignidad de su pueblo, permeando de Evangelio aquella identidad que el cercano poeta – presidente de Senegal, Leopold Senghor – bautizó con finísima expresión: la negritud. También el alma de Toussaint se dilató de la cátedra a la Radio, de la organización escolar a la poesía. Compuso canciones. En 2017 pasó al Chad, en Baibokoum, allí se le confió el Museo de la cultura Mboum, fundado por el ya fallecido hno. Attilio Ladogana, y la pastoral juvenil: las raíces africanas a ser partidas como pan, junto al Evangelio y a los sacramentos de la salvación, para los jóvenes brotes chadianos. Salió de Baibokoum para regresar a Bouar y animar un momento de formación para el clero de la diócesis: una bella fiesta de San José esta de 2019.

Toda esta belleza, la natural elegancia de Toussanit, enriquecida por la fineza del Evangelio y de la unción presbiteral, no era conocida por la mano cobarde que lo acuchilló en la noche del 19. En el viaje de regreso al Chad, en autobús, se tuvo que detener en Ngaoundéré – Camerún. Encontró alojamiento en la Procuración local, le dijo al vigilante que custodiaba el portón que iba a buscar algo para comer antes de la noche. Ya no regresó. Lo encontraron en el suelo sin vida, con varias heridas de arma blanca en el tórax y en los brazos, ciertamente levantados instintivamente para defenderse. Tirado por tierra a pocos metros del cuerpo, estaba el portafolios sin dinero, se llevaron también el teléfono móvil.

El Custodio general, hno. Jean Miguina, fue a recogerlo con los hermanos y lo llevaron a Bouar. La palmera caída fue depositada con amor en el centro de la catedral: el obispo Miroslw Gucwa presidió la solemne liturgia fúnebre. Estaban todos para llorar a fr. Toussaint, su pueblo de la República Centroafricana, los frailes, las religiosas de todas las Congregaciones y las Hermanas Pobres de Clara, el Vicario general de la diócesis de Goré – Chad, en representación del obispo capuchino, Rosario Ramolo.

La palmera africana fue sepultada en el cementerio conventual de Yolè, sede del seminario seráfico, cruce de caminos. Luego del necesario silencio se comenzará a contar a los jóvenes aspirantes a la vida capuchina la historia de fr. Toussaint, el profesor alto que componía canciones y habla de Jesús por la radio. Y que sus canciones sean repetidas por los niños, y lleven ángeles de paz a las insidiosas calles de aquella región del África. Quiera el Señor perdonar la mano atroz que abatió la palmera, sin sentido.

Fr. Antonio Belpiede, OFM Cap.

Pere Toussaint Zoumald map

Modificado por última vez el Martes, 30 Abril 2019 11:17
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