Ordo Fratrum Minorum Capuccinorum

Log in
updated 12:37 PM UTC, Feb 26, 2021

Tres nuevos Mártires y un Venerable

El 23 de enero de 2020, el Santo Padre, recibiendo al cardenal Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, autorizó la firma del decreto super nartyrio de  tres hermanos capuchinos de la Provincia de Cataluña, Benet de Santa Coloma de Gramenet, Josep Oriol de Barcelona y Domènec de Sant Pere de Ruidebitllets y el decreto super virtutibus de Marie Antoine de Lavaur, sacerdote profeso de la Provincia de Francia.

Benet de Santa Coloma de Gramenet, Josep Oriol de Barcelona y Domènec de Sant Pere de Ruidebitllets

En el convento Manresa, en Cataluña, luego del 18 de julio de 1936, la persecución contra los sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, tuvo su inicio cruento. Cuatro días después, el 22 de julio de 1936 y pocos días antes del asesinato de los tres Siervos de Dios, el convento donde vivía fue ocupado, devastado e incendiado por los milicianos marxistas y anarquistas. Obligados a refugiarse en las casas de los parientes y amigos, los tres Siervos de Dios, en distintos días y en circunstancias similares, fueron secuestrados, torturados y asesinados sin ningún proceso.

BenetEl Siervo de Dios Benet (en el siglo: Josep Domènech i Bonet) nació en el pueblo de Santa Coloma de Gramenet el 6 de septiembre de 1892 e hizo la primera comunión el 30 de mayo de 1903. Sintiendo la llamada al sacerdocio en 1903 entró en el seminario menor de Barcelona. Luego de algunos años su vocación se definió como llamada a la vida religiosa, por lo que visitó el sayal capuchino el 18 de febrero de 1909 en el noviciado de la Provincia de Barcelona en Arenys de Mar y emitió la primera profesión el 20 de febrero de 1910. Profesó solemnemente en el convento de Sarriá (Barcelona) el 32 de febrero de 1913 y fue ordenado sacerdote el 29 de mayo de 1915.

Su vida religiosa se desarrolló en el ámbito de las dos casas de formación de Igualada y de Manresa, desempeñándose también en el ministerio de la predicación. El 6 de agosto de 1936 fue capturado por los milicianos que querían que blasfemase, pero se negó. Llevado a un lugar cercano a Manresa llamado La Culla, fue brutalmente asesinado.

OriolEl Siervo de Dios Josep Oriol de Barcelona (en el siglo: Jaume Barjau Martì) nació en Barcelona el 25 de julio de 1891. La familia era muy cristiana y de buen pasar. Recibió el bautismo el 28 de julio de 1891 y el 7 de junio de 1892 recibió el sacramento de la confirmación. Hizo la primera comunión a los nueve años. Por iniciativa de su hermano entró en el Seminario de Barcelona, pero no superó los exámenes del primer año por lo que buscó aprender un oficio. Sintiendo una fuerte atracción por la vida capuchina, el 21 de octubre de 1906 inició el noviciado continuando luego su formación en el convento de Igualada y sucesivamente en los de Olot y Sarriá en Barcelona. Profesó solemnemente el 15 de agosto de 1911 y fue ordenado sacerdote el 29 de mayo de 1915. Enseñó liturgia, hebreo e historia eclesiástica en el estudio teológico de Sarriá. En 1925 fue destinado al convento de Manresa y allí se dedicó a la predicación, al ministerio de la confesión y a la dirección espiritual.

El 24 de julio de 1936 mientras llevaba la comunión a una hermana clarisa fue identificado y arrestado por los milicianos. En la misma tarde fue llevado fuera de Manresa y asesinado con disparos de pistola.

DomenecEl Siervo de Dios Domènec de Sant Pere de Ruidebitllets (en el siglo: Joan Romeu Canadell) nació el 11 de diciembre de 1882 de una familia de campesinos. Recibió el bautismo el 17 de diciembre de 1882 y fue confirmado el 23 de julio del mismo año. Hizo sus primeros estudios en la escuela del pueblo, pero el párroco, viendo en él el germen de la vocación, lo preparó para entrar en el Seminario de Barcelona. Entró en 1897, llevó a cabo los estudios de filosofía y teología y fue ordenado sacerdote el 25 de mayo de 1907.  Sin embargo, lo llamaba la vocación religiosa franciscana y al año siguiente, el 3 de octubre de 1908 entró en el noviciado de los Capuchinos. Emitió la profesión temporal el 4 de octubre de 1909 y la solemne el 4 de octubre de 1912. Durante el período de la formación inicial a la vida capuchina se dedicó con fruto a la predicación y al ministerio de la confesión. En 1913, fue misionero en Costa Rica y Nicaragua retornando a Cataluña en 1930. Fue asignado primeramente al convento de Sarriá, luego al de Arenys de Mar y finalmente al de Manresa.

La noche del 27 de julio de 1936, mientras cambiaba de un lugar a otro para  tener mayor seguridad, fue arrestado, violentamente ultrajado, torturado y finalmente asesinado con disparos de arma de fuego cerca de Manresa.

El fuerte y significativo testimonio de fe de los Siervos de Dios Benet de Santa Coloma de Gramenet, Josep Oriol de Barcelona y Doménec de Sant Pere de Riudebiltless puede también hoy decirle a la Iglesia y al mundo la gran necesidad y la viva exigencia de un anuncio del Evangelio y de una evangelización que llegue también a las realidades más difíciles y complejas. Y la fidelidad al Evangelio de Cristo y al propio estado de consagrados que llevaron a los tres Siervos de Dios a aceptar y ser aquella semilla caída en tierra que lleva mucho fruto, fecundo y duradero y al mismo tiempo es capaz de ser luz del mundo y sal de la tierra.

Marie Antoine de Lavaur

LavaurHombre de fe robusta y de misericordia, fray Antonio María de Lavaur dedicó toda su vida a llevar el anuncio del Evangelio en la Francia del siglo XIX marcada por una política anticristiana. Su testimonio de vida permanece como un ejemplo de entrega incondicional al bien de cuantos encontraba, una entrega sostenida por la osadía de recorrer todo camino posible para anunciar a todos la bondad de Dios y para socorrer a cuantos estaban en la pobreza, la indigencia y la enfermedad. Discípulo fiel de San Francisco de Asís, el Siervo de Dios se hizo pobre entre los pobres, y como los primeros capuchinos capaz de asistir a los enfermos contagiosos sin preocuparse del peligro al cual se exponía.

La actividad apostólica y pastoral del Siervo de Dios se radicaba en una gran vida interior marcada por una fuerte devoción mariana, vivida cada vez más cimentada en Lourdes que, asumiendo la realidad concreta de su tiempo, miraba principalmente a fortalecer la vida cristiana, a asistir a los pobres y a despertar las vocaciones.

Su hablar de Dios con ardor y potencia lo llevaba a una predicación intensa y a modos fuertes que hacen transparentar todo su celo por la gloria de Dios y por la salvación de las almas. Tal celo pude ser hoy en la Iglesia del tercer milenio un fuerte estímulo a vivir generosamente la nueva evangelización para llevar la Buena Noticia a las periferias existenciales.

El siervo de Dios Antonio María de Lavaur, nació el 23 de diciembre de 1825 en Lavaur, ciudad de la región de Tarn (Francia), de una familia profundamente cristiana. Fue bautizado el mismo día con el nombre de François Auguste Léon. Luego de los estudios primarios, en 1836 fue enviado por sus padres al Pequeño Seminario de Tolosa, donde hizo la primera comunión y tres años después, el 22 de mayo de 1840, recibió la tonsura clerical. Junto a sus compañeros seminarista fundó la Asociación de los Pequeños Savoyanos y luego la Asociación de Pequeños Artesanos. Se dedicó luego a los estudios de filosofía y teología y fue ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1850; el día siguiente celebró la primera misa en la iglesia principal de su ciudad natal.

Durante los años de formación fue también maestro del Pequeño Seminario, oficio que desarrolló siguiendo tres principios guías: «humildad, confianza, amor». Los años de la juventud fueron marcados también por los eventos de la revolución de febrero de 1848 en la cual Francia vivió una fuerte crisis política y socioeconómica.

Inició el ministerio sacerdotal en la Diócesis de Tolosa siendo nombrado vicario parroquial de Saint Gaudens, en el sector de la Haute-Garonne, a la que se le agregó la actividad pastoral en la parroquia de Villeneuve y en la de Valentine. En este período se hizo promotor de varias asociaciones, como la Asociación de las Hijas de María, la Conferencia Vicentina, la Asociación para la Juventud, demostrando de esta manera su espíritu misionero.

A partir de 1853 el Siervo de Dios maduró la vocación para la Orden de Hermanos Menores Capuchinos, sobre todo cuando se encontró ayudando a personas golpeadas por una gran epidemia de cólera en el territorio parroquial de Saint-Gaudens. Convencido que este era su camino, seguro de su decisión, el 27 de mayo de 1855 partió para el noviciado capuchino de Marsella, donde el 13 de junio del mismo año hizo la vestición, y asume el nuevo nombre de Antonio María de Lavaur. Emitió la profesión religiosa el 13 de junio de 1856.

El año siguiente el Siervo de Dios fue enviado a Tolosa por sus superiores para fundar un nuevo convento capuchino en lugar del precedente, fundado en el siglo XVI, y suprimido en 1792, luego de la política contra las Ordenes religiosas por parte de la Revolución francesa. Gracias a la ayuda del pueblo de la ciudad, logró rápidamente la fundación del convento. Así el 18 de julio de 1861 fue consagrada la iglesia, dedicada a San Luis de Tolosa. En este período en el que se dedicaba con todas las fuerzas a la construcción del convento, conoció, en Lourdes, a Santa Bernadette Soubirous, entre la decimoséptima y decimoctava aparición de la Virgen.

La devoción mariana del Siervo de Dios fue admirable; organizó en 1863, por primera vez, la «procession aux flambeaux», y realizó otras grandes iniciativas. Así, por ejemplo, organizó la procesión con el Santísimo Sacramente, y desde 1866 la oración nocturna. Además, su incansable devoción mariana y el profundo afecto por Lourdes lo llevaron a realizar otras importantes iniciativas como la erección en los confines del santuario la Cruz de Jerusalén, y en 1866 el Via crucis, además del Calvario y de las grutas de las Espélugues, en 1887, dedicadas a la Virgen Dolorosa y a Santa María Magdalena. Construyó también otros santuarios marianos como, por ejemplo, el Santuario de Pech.

No obstante la predicación en las peregrinaciones marianas, el Siervo de Dios no dejó nunca de hacer obras de apostolado y de preocuparse por las personas mediante las innumerables misiones populares en Francia y en otros países. Se dedicó totalmente a los pobres, preocupándose de su bienestar espiritual y material, garantizando, por ejemplo, una comida en el convento de Tolosa, e inició una organización, la obra del Pan de los Pobres de San Antonio, uno de los más relevantes trabajos de su vida. Organizó y promovió el cuidado espiritual de la Tercera Orden Franciscana, y fue un gran promotor de iniciativas y actividades pastorales en los diversos congresos nacionales de la Orden, como el de Limoges de 1895 y el de Tolosa de 1897. Realizó también muchos viajes de carácter religioso-vocacional. Se fue a Roma en 1862 para la canonización de los mártires del Japón, y en 1867 para la canonización de santa Germana; en 1882 formó parte de la primera peregrinación a Tierra Santa, que fue luego una cita importante en su vida; en 1893 se dirigió a Padua, junto a la tumba de San Antonio y en 1900 participó en Roma del Congreso Internacional de la Tercera Orden Franciscana.

Su vida también fue signada por momentos particularmente difíciles como, por ejemplo, el período que siguió a la guerra franco-prusiana, entre los años 1870-1871, en el que se desarrolló una política contra el clero secular y las órdenes religiosas, entre la cuales también los Capuchinos. Otro motivo de gran sufrimiento fue la política anticlerical francesa, que tenía como fin la “descristianización” de la sociedad, y que representó un gran obstáculo en sus obras misioneras. Sin embargo, el Siervo de Dios, con el apoyo del pueblo y gracias a su tenacidad, llegó a evitar la supresión del convento de los Capuchinos de Tolosa, por él fundado.

A inicios de febrero de 1907, con ochenta y dos años, tuvo una descompensación física seguida de un golpe de frio a la salida del convento, por la mañana, listo para ir a confesar a un sacerdote enfermo. El 4 de febrero celebró su última misa; dos días después se confesó y recibió los últimos sacramentos, mientras continuaba recibiendo en su lecho a cuantos querían hacerle una última visita. A las cinco de la mañana del 8 de febrero de 1907 murió santamente.

Modificado por última vez el Miércoles, 29 Enero 2020 08:57
Más en esta categoría: « Santas franciscanas Assisi 2020 »