Ordo Fratrum Minorum Capuccinorum

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updated 6:48 AM UTC, Oct 22, 2021

Santuario del Santo Rostro - Manoppello

Los 400 años del Santuario de Manoppello y la misteriosa historia del Santo Rostro

En el marco de las celebraciones de la fiesta de la Transfiguración del Señor (6 de agosto de 2021), la comunidad de los Hermanos Capuchinos de Manoppello (Italia) quiso recordar, un año más tarde por causa de la pandemia, los cuatro siglos del inicio de la construcción del convento, comenzado en 1620, que estuvo desde el principio unido indisolublemente al Santo Rostro. Grandes paneles fuera de la Basílica recuerdan, para la ocasión, los orígenes del convento a los peregrinos que vuelven a visitar el Santuario.

El congreso, inaugurado por el ministro provincial, fr. Matteo Siro, comenzó disfrutando de la conferencia de fr. Luigi Del Vecchio, que esbozó la presencia de los Capuchinos en Manoppello, la construcción del pequeño y modesto convento casi escondido a los pies de la Maiella, objeto de varias reformas y ampliaciones en el cuso del tiempo, en particular en el siglo pasado. Recordó el amargo alejamiento de los hermanos, luego de la supresión de las órdenes religiosas durante la ocupación francesa, como el período post-unitario. En este último caso, el Santo Rostro permaneció encerrado en la Iglesia y la toda la comunidad de Manoppello cuidó el convento hasta cuando fue posible el regreso de los Capuchinos.

En la siguiente conferencia, fr. Francesco Neri, consejero general de la Orden, se detuvo en la teología del Santo Rostro, subrayando como el rostro expresa sobre todo la identidad de una persona. El Santo Rostro de Manoppello “nos enseña a adorarlo y honrarlo”, deteniéndose en la descripción de las orejas, los ojos “que llaman” y “que perdonan”, y luego la boca “que abre a una sonrisa”. Luego la invitación apasionada “a admirarse, a maravillarse frente al Santo Rostro”.

En su articulada conferencia, el escritor alemán Paul Badde, autor de ensayos sobre el Santo Rostro publicados en diversos países del mundo, comenzó sus reflexiones evocando como, en la historia del Santo Rostro de Manoppello, el icono no fue expuesta públicamente por mucho tiempo, salvo raras circunstancias y para las procesiones. Sólo desde 1923, durante uno de los enésimos trabajos de adaptación de la Basílica, el entonces superior fr. Roberto de Manoppello hizo construir el actual ostensorio que está sobre el altar. Siguieron diversos temas tratados, comenzando por la identificación, por parte de fr. Domenico de Cese (1905-1978), del Santo Rostro con el sudario del que habla el Evangelio de Juan y por lo tanto de la Verónica (vera-ikon), como sostuvo años después fr. Heinrich Pfeiffer, quien fuera docente de historia de arte cristiano en la Universidad Gregoriana. Sus estudios sobre la identificación del Santo Rostro de la Verónica fueron publicados en los medios internacionales precisamente a la vigilia del Gran Jubileo del 2000. La memorable visita de Benedicto XVI a Manoppello el 1 de septiembre de 2006, que Bdden consideró uno de los gestos más significativos de su pontificado, reforzó el conocimiento y la devoción al Santo Rostro en el mundo. Apenas tres semanas después, el Papa elevaba la iglesia al título de Basílica menor y exactamente un año después de su visita entregó a los Hermanos Capuchinos su oración personal.

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El Santo Rostro de Manoppello es una imagen inexplicable, un velo sutilísimo, que sería de seda marina, visible de los dos lados, que mide 14x17,5 centímetros y está expuesto sobre el altar de la Basílica homónima. Para muchos estudiosos, se trata del Rostro de la Resurrección. La imagen muestra el rostro sufriente de un hombre, que tradicionalmente se considera el Rostro de Cristo. Entrando en la iglesia, la imagen del velo, atravesado por la luz, aparece del todo transparente, casi invisible. Acercándose al altar se hace progresivamente visible la semblanza de un rostro, colocándose a la izquierda o a la derecha del altar. La misma imagen – del otro lado del relicario – se puede observar de cerca subiendo la escalera por detrás del altar. Son llamativos especialmente sus ojos, su mirada viva, intensa y profunda, que difícilmente se puede olvidar.

El velo es custodiado detrás de dos vidrios encerrado por un antiguo marco de madera realizado por el capuchino fr. Remigio de Rapino en 1618, al pasar por el pueblo, en mismo año en que la sagrada imagen fue adquirida por el Dr. De Fabritiis, que la custodiaba devotamente en su casa de Manoppello, hasta que la donó a los Capuchinos para que fuera venerada por todos. El Santo Rostro estaría en Manoppelo desde el siglo anterior, como se evidencia de la Relatione Historica de fr. Donato de Bomba, encargado por el ministro provincial del momento para redactar un documento sobre la misteriosa imagen en el momento de la donación. El sabio fraile era muy consciente de la naturaleza aquiropoeta del velo, atestiguado en 1640 y luego públicamente en 1946, de que no se trataba de una pintura.

Este congreso también quiso favorecer un más amplio conocimiento del precioso velo en el ámbito de la comunidad de los Capuchinos en todo el mundo…

El rector de la Basílica del Santo Rostro de Manoppello fr. Antonio Gentili

 

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Modificado por última vez el Miércoles, 01 Septiembre 2021 22:09